Es cierto, hay novios que se inclinan por la innovación pero vamos, la mayoría aún prefiere los diseños tradicionales, tanto en lo que hace al atuendo, a la decoración del salón y también al pastel de bodas.
Aún cuando algunos chefs y eximios cocineros se ocupen de sorprender al público y a los invitados con sus diseños estrafalarios los pasteles blanco algodón son los grandes elegidos para coronar un evento de estas características. No es para menos, el blanco es romántico y de cierta manera transmite la sensibilidad de la unión como ningún otro color (salvo –tal vez- el rojo pero… ¿imaginan una torta en esa tonalidad?).
Entonces bien, frente a esta gran demanda de pasteles de boda blancos sobran las propuestas, muchas de ellas de varios pisos y por lo general decoradas con flores naturales.
Aquí os dejo con algunas: